jueves, 31 de enero de 2013

Un caso especial

"Vi que la cartera tenía una tarjeta de crédito y un D.N.I. y no lo pensé. Me fui al supermercado a comprar comida y pañales para mis dos hijas pequeñas, que entonces tenían cuatro años y año y medio. Yo entonces no tenía trabajo, ni dinero. No pensé en las consecuencias». El 24 de mayo de 2007 la casualidad se cruzó con Emilia Soria, en una calle de Requena, y le gastó una mala pasada. La joven se encontró una cartera en el suelo.
La mujer, que entonces tenía 22 años, salía de dos relaciones difíciles y tenía dos hijas a su cargo, se vio tentada y cayó en la trampa que el destino le ponía ante sus pies. Compró comida y pañales con la tarjeta de crédito. 193 euros. Como no tuvo problemas, decidió de nuevo tentar a la suerte ese mismo día. Hizo otra compra en el mismo hipermercado por valor de 250 euros. Pero aquí levantó sospechas y ya no se la dispensaron. Lo intentó en otra cadena de hipermercados y a la tercera fue la vencida. La pillaron. La denuncia por lo penal se resolvió con una pena de un año y diez meses de prisión y multa de diez meses, con cuota diaria de tres euros, por un delito continuado de falsificación en documento mercantil y otros seis meses de prisión por delito continuado de estafa, que sustituyó por seis meses de trabajos en beneficio de la comunidad y 900 euros de multa. Ahora  pide  el indulto antes de ir a la carcel.

No hay comentarios: