La mujer, que entonces tenía 22 años, salía de dos
relaciones difíciles y tenía dos hijas a su cargo, se vio tentada y cayó
en la trampa que el destino le ponía ante sus pies. Compró comida y
pañales con la tarjeta de crédito. 193 euros. Como no tuvo problemas,
decidió de nuevo tentar a la suerte ese mismo día. Hizo otra compra en
el mismo hipermercado por valor de 250 euros. Pero aquí levantó
sospechas y ya no se la dispensaron. Lo intentó en otra cadena de
hipermercados y a la tercera fue la vencida. La pillaron. La denuncia
por lo penal se resolvió con una pena de un año y diez meses de prisión y
multa de diez meses, con cuota diaria de tres euros, por un delito
continuado de falsificación en documento mercantil y otros seis meses de
prisión por delito continuado de estafa, que sustituyó por seis meses
de trabajos en beneficio de la comunidad y 900 euros de multa. Ahora pide el indulto antes de ir a la carcel.
jueves, 31 de enero de 2013
Un caso especial
"Vi que la cartera tenía una tarjeta de crédito y un
D.N.I. y no lo pensé. Me fui al supermercado a comprar comida y pañales
para mis dos hijas pequeñas, que entonces tenían cuatro años y año y
medio. Yo entonces no tenía trabajo, ni dinero. No pensé en las
consecuencias». El 24 de mayo de 2007 la casualidad se cruzó con Emilia
Soria, en una calle de Requena, y le gastó una mala pasada. La joven se
encontró una cartera en el suelo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario