
El núcleo duro de la Dirección Federal queda en manos de gente de la absoluta confianza del secretario general: Elena Valenciano, será vicesecretaria general y «número dos» de facto; Oscar López, el secretario general en Castilla y León, hombre de la absoluta confianza de José Blanco, será el secretario de Organización, un área que conoce bien porque ya desempeñó tareas adjuntas a Blanco en la misma antes de irse a Valladolid. Completan ese núcleo duro Antonio Hernando, Rafael Simancas y la valenciana Inmaculada Rodríguez Piñero, que se ocupará del área económica.
Capítulo aparte merece la inclusión del lendakari, Patxi López, en la nueva Ejecutiva. Así lo quiso resaltar el propio Rubalcaba a medianoche cuando anunció antes que nada que López, quien ha sido su más férreo apoyo en la batalla precongresual, tendría un «puesto relevante» en la nueva dirección. Al final, será secretario de Relaciones Institucionales.
En cuanto al «chaconismo», salvo Griñán, sus apoyos en la nueva ejecutiva quedan muy desdibujados. Aparte de la inclusión de Griñán, más en clave andaluza, José Zaragoza entra como «cuota» PSC y solo queda de la antigua dirección el cabeza de lista al Parlamento Europeo, Juan Fernando López Aguilar, pero como miembro nato por ostentar ese cargo. En 2014, cuando sean las próximas elecciones a la Cámara de Estrasburgo, previsiblemente dejará de serlo.


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