martes, 2 de junio de 2009

Descartar el chorizo en el PGOU.


Como he repetido muchas veces desde esta columna de mi blogs, que afortunadamente me permite exponer mi opinión libremente, la Tierra es un bien finito, que nos pertenece a todos sus habitantes y que, contradiciendo a los paladines del consumismo, no tiene una capacidad eterna de recuperación.

No basta con poner cajas para papel reciclado en las oficinas del Ayuntamiento y organismos pùblicos, sino que los ciudadanos debemos clamar por políticas sostenibles, basadas en la sostenibilidad y en el futuro en lugar de en el beneficio inmediato. Y no sólo por cuestiones de ecologismo trasnochado o utópico, sino por necesidad de vuelta a modelos que económicos que rompan la dependencia a la que ahora estamos sometidos: El capricho de bancos y grandes instituciones financieras.

En Jerez, debemos renunciar al ladrillazo y mirar más a nuestro campo, fomentando el turismo sostenible, los huertos de ocio y la explotación racional de nuestros recursos. Fomentando la sopa campera y las papas aliñà para ir descartando ese subproducto de la especulación urbanística que es “el chorizo”.

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