La Jacaranda se siente dichosa
de estar entre calles de poetas y estrellas
y de contemplar a otros nuevos
que nacen cerca de ella,
que, sin solución, laten
con miradas.
Pero, con las ramas caídas, hoy
duerme en la espera de versos;
la boca se entreabre y nota
la mano que se posa
acariciando las palabras
calladas.
Entre los dedos se me queda,
demasiado temprano, otro
"buenas noches" y un poema virtual
con tres sonrisas
para mi.
Gracias por los días celestes y lilas de abril.
Hoy , no he visto tus ojos como siempre
Trenes parados.
La jacaranda mece la paz nocturna
Me entrego a tus silencios jacaranda pringosa.
Así de desnuda y sencilla es tu mirada
Me pierdo del vasto mundo
No tienes solución ni probando con el fairy a presiòn.


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