sábado, 3 de noviembre de 2007

La otra orilla


Carmen Jimènez (Mari para otros y otras) tiene un arte especial con la pluma.Sus creaciones literarias son de lujo y como hoy me he sensibilizado mucho con este tema de las pateras y del drama del estrecho (en el video forum que he asistido esta tarde en las jornadas Jerez sin Fronteras) le he pedido permiso para dejaros leer este magnifico relato corto suyo:

A penas un hilo de luna brillaba en el cielo. Era una noche fría. El viento soplaba sin ninguna misericordia. La oscuridad se cernía sobre nuestras cabezas. Siempre he temido a la oscuridad, sin embargo esa noche, me sentía agradecida. Sentía que me protegía, que por primera vez, era mi aliada y no mi enemiga. Envueltos en su negrura, cruzábamos el trecho de agua que nos alejaba de la muerte segura.
Nuestra barca avanzaba meciéndose amenazadoramente. No nos atrevíamos casi a respirar, como si conteniendo el aliento fuéramos a pesar menos, y pudiéramos cambiar así, la suerte de nuestro destino. Apretados unos contra otros, rezábamos cada uno en nuestro idioma. Frotábamos nuestros cuerpos para ahuyentar el maldito frío que se empeñaba en helarnos la sangre. El miedo brillaba en los ojos. ¡Nunca creí que el viaje fuera a ser tan largo!
Ya no nos quedaba agua. Nuestros labios resecos ya no tiritaban siquiera. Algunas mujeres dormían desmayadas. La ansiedad por llegar palpitaba en cada uno de nuestros corazones.
La costa debía aparecer ante nosotros antes del amanecer. Según los cálculos, tendríamos tiempo de desembarcar y alejarnos de las patrullas costeras. Ahora la pregunta era: ¿Tendríamos fuerzas? Por un momento tuve la sensación de que mas que alejarnos de la muerte segura, me había lanzado a ella.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Mari o Carmen, escribe como los mismos angeles. Un saludo

carmen jiménez dijo...

Jesús, ya sabes que te sigo todo lo que el tiempo me permite, y por supuesto, no puedo dejar pasar la ocasión para agradecerte que me sumes a la sensibilización de un mundo sin fronteras. Hace ya muchos años que pensaba que el hambre no se para con una ley de regulación de papeles. El hambre avanzará hasta donde puedan encontrar comida. Lo triste es que a veces se encuentran con comida envenenada. ¡Qué triste! Dios, ¡Qué triste!
Gracias por tenerme en cuenta.
Al anónimo, un saludo también. Ojalá los ángeles...
Carmen.

tabajete dijo...

un fotografo de prensa que realizo el reportaje de LA Dos "èrase una vez el Estrecho" nos conmoviò a los pocos presentes en la sala de proyecciones de estas Jornadas interculturales. Fue cuando describìa su trabajo fotografiando el cadaver de un patero joven ahogado y sonò su movil( el del Patero naufrago) y dijo que le llamaba su madre. Que no podria responderle. Vaya tela de escena y de momento tan crudo para este profesional al que se le inundô rapidamente los ojos de lagrimas y no pudo seguir hablando.
Eso le marcò pa to la via rematò asi la charla.