La Marcha Fúnebre de Chopín al órgano, el extraordinario exorno del altar, los poemas al final de la celebración y, sobre todo, el impresionante lleno al que asistía el templo desvelaban que el de ayer en San Dionisio no se trataba de un funeral cualquiera. El adiós al pintor Paco Toro constituyó la general muestra de dolor que se esperaba durante estos días en los que la familia aguardaba lo peor tras el infarto cerebral sufrido y que, finalmente, acabó con su vida.Por lo que es una noticia triste para la cultura jerezana.
Mi pesame a la familia y en especial a mi amigo Fernando (hermano del fallecido).
Recuerdo la estampa alegre de Paco en la inauguracion del monumento vecinal el abanico de ocho linares en Palos Blancos, cuyo diseño tiene la autoria de otro gran artista como es su hermano Fernando Toro.
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